sábado, 8 de noviembre de 2008

Ley dura, pero ley

No recuerdo donde encontré este texto... (ojala pudiera recordarlo)

aun así, lo copio y espero que el autor me disculpe por no citarlo.

si alguien sabe, por favor anote el comentario.

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Ley dura, pero ley

Yo no pienso cometer ningún delito, por tanto la ley está de mi parte. ¡Qué pensamiento tan sencillo! Es una forma de vida cómoda y simple. Es una filosofía fácil de entender y de asumir. Puede ser el principio de la felicidad. Lástima que para poder llevarla a cabo sea necesario suprimir a todos los que no están de acuerdo con ella. Para eso cuento con la ley misma.

He denunciado al que aparcó su coche en doble fila, al que me devolvió dinero de menos en el cambio tras en una compra, al que me vendió de menos en el peso de un kilogramo de carne, al que me insultó por denunciarle por el mal aparcamiento de su coche, al que pintó su puerta de color distinto del resto de vecinos, al que arrojó basura ante mi puerta, al que mendigaba en la calle donde vivo, al que fumaba hachís en el bar de la esquina, al que producía un ruido insoportable con su motocicleta, al vecino que tenía el sonido de la tele muy elevado, al que se sentó en el capó de mi coche, al borracho que encontré tendido en la acera, al camarero que vendió una mezcla de ginebra y refresco a un menor de 18 años, a dos niños que estaban fumando, a un señor que arrojó un papel al suelo, a una mujer que hablaba en voz alta en la biblioteca, a un joven que pintaba con un bote de espray en una pared, a un policía que no detuvo a un coche que me adelantó excediendo el límite de velocidad, al coche que me adelantó tan rápido (y del que tomé la matrícula), a la compañía telefónica por cobrarme demás, a la compañía de la luz por cobrarme de menos, otra vez a mi vecino por persistir en su empeño de poner el volumen de la televisión muy alto, a un vendedor ambulante al que pedí la licencia de venta y no me la mostró, a cinco individuos que estaban cantando y gritando como locos bajo mi ventana, a la taquillera de un cine por no tener cambio de un billete grande y negarse a venderme el tíquet correspondiente para ver la película, al mecánico del taller de coches que no me dio la factura correspondiente tras la reparación de mi vehículo, a la compañía de transporte público por hacerme caer, en el interior de un autobús, tras un frenazo brusco, a un señor que estaba fumando en una zona para no fumadores…

En fin, creo que contribuyo a que la vida sea más fácil para todos aquellos que seguimos los dictados de la ley, ¿no les parece? No tengo muchos amigos, es cierto; pero debe de ser porque aún no me conocen. Quien respeta la ley no puede ser una mala persona, ¿no creen?

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